El chimichurri es la salsa que acompaña el asado argentino desde siempre. Su origen es debatido —se dice que viene de un irlandés llamado Jimmy McCurry que lo preparaba para los gauchos, aunque la historia es más leyenda que verdad— pero su lugar en la mesa es indiscutible. Hay dos versiones: el chimichurri fresco (recién hecho) y el estacionado (que se deja reposar). El fresco tiene más punch de ajo, el estacionado más profundidad.
Chimichurri
El aderezo argentino por excelencia: perejil, ajo, ají molido y vinagre. Indispensable en todo asado que se precie.
- 1 taza perejil fresco , picado muy fino, hojas y tallos tiernos
- 6 dientes ajo , picado fino
- 2 cditas ají molido , o más si te gusta picante
- 1 cdita orégano seco
- ½ cdita pimentón dulce
- 1 cdita sal gruesa , o más a gusto
- ½ cdita pimienta negra , recién molida
- 125 ml aceite de oliva , o aceite de girasol, o mitad y mitad
- 50 ml vinagre de manzana o vino blanco
- 30 ml agua tibia
Preparación
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Picás muy fino el perejil y el ajo. El tamaño del picado es importante: demasiado grueso queda como una ensalada, demasiado fino pierde textura.
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En un frasco o bowl, mezclás el perejil, el ajo, el ají molido, el orégano, el pimentón, la sal y la pimienta.
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Agregás el agua tibia primero (ayuda a integrar la sal y distribuir los sabores), luego el vinagre y por último el aceite. Mezclás bien.
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Probás y ajustás: más sal, más ají, más vinagre según tu gusto. Guardás en frasco tapado en la heladera al menos 24 horas antes de servir.
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Servís a temperatura ambiente, acompañando carnes asadas, milanesas, choripán o cualquier cosa que quieras mejorar.
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