El 29 de cada mes, en toda Argentina (y Uruguay), millones de personas hacen ñoquis. La tradición viene de la inmigración italiana: ese día era cuando la plata del mes anterior casi se acababa, y los ñoquis eran económicos. Se pone dinero o algo de valor debajo del plato para pedir abundancia. Hay algo muy argentino en ese sincretismo entre ritual, superstición y placer.
La clave de unos buenos ñoquis es no agregar mucha harina: la papa tiene que estar bien seca y trabajar lo mínimo indispensable la masa.